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Los felinos en genera
l son predadores solitarios, lo cual indica que deben poseer una maquinaria altamente eficiente en el arte de capturar y matar a su presa, de lo contrario se vería seriamente afectada su supervivencia y especialmente su segunda prioridad o mandato biológico que es la perpetuación de la especie a través de la reproducción. anatomia Los gatos son mamíferos de pequeño tamaño y forma armoniosa. El dimorfismo sexual no es evidente, pero la hembra es de tamaño ligeramente inferior al macho y de constitución menos robusta. La conformación anatómica de los gatos domésticos no difiere de la de los gatos monteses. CRANEO: es pequeño y redondeado, con stop poco visible; huesos nasales y maxilares cortos; arcos cigomáticos muy curvos y paladar óseo, extendido solo hasta la altura de los molares; la membrana timpánica es redondeada y abombada, la rama ascendente de la mandíbula es muy alta. El cuello es corto y robusto. CUERPO: esbelto y muy flexible, mas bien alargado y comprimido lateralmente. COLA: mas o menos largas según las razas (en una falta por completo), que se va haciendo más delgada hacia el extremo, por lo menos mide unos 30-35 centímetros. EXTREMIDADES: cortas y fuetes, terminan en un pequeño pie con almohadillas blandas y con cinco dedos en las patas anteriores y cuatro en las posteriores. De los cinco dedos de las patas delanteras, uno, el interior, esta situado más arriba que los otros, mientras que los cuatro dedos de las patas traseras están situados al mismo nivel. Los gatos son animales, digitígrados, es decir, que al caminar apoyan toda la superficie de los dedos. MUSCULATURA: es desarrollada y elástica. ESQUELETO: es ligero y sólido al mismo tiempo. La columna vertebral, compuesta por 51 vértebras, es muy flexible, sobre todo en la parte terminal, constituida por la cola. La pelvis esta extendida hacia adelante y hacia atrás, pero es más bien estrecha. Las escápulas grandes y libres y las clavículas minúsculas (reducidas a un pequeño hueso alargado escondido entre los músculos y que ya no une a la escápula con el esternón), o, en cualquier caso, inexistentes, hacen posible la gran flexibilidad. El hueso pénico es muy reducido. Las extremidades anteriores pueden moverse en casi todas las direcciones y realizar movimientos rotatorios sin peligro de luxación. Las extremidades posteriores, un poco más largas que las anteriores, facilitan el impulso en el salto, ejercicio este que los gatos realizan a la perfección. DENTADURA: Las fuertes mandíbulas de los gatos están armadas por 30 dientes: seis incisivos inferiores y 6 superiores, aun más pequeños, cuatro caninos, dos superiores y dos inferiores, largos, cónicos, puntiagudos y un poco curvados, aptos para la penetración con profundidad en la presa, lo que es facilitado también, por las reducidas dimensiones de los incisivos; detrás de cada canino una serie de premolares y molares; cuatro y cuatro en la mandíbula superior, y tres en la inferior, de los cuales sólo el ultimo de cada serie puede considerarse un molar. Los molares y premolares, típicos de los carnívoros, funcionan como unas tijeras: dado que el arco maxilar superior es mas largo que el inferior, cuando la boca esta cerrada estos dientes no se contraponen, sino que los inferiores rozan a la pared interna de las superiores, facilitando el desgarramiento de la carne. Al contrario que el hombre, no cortan los bocados con los incisivos (poco desarrollados, como hemos dicho), sino con los molares: los dientes ferinos, es decir el último semi-arco, constituyen una especie de "trinchante" y tratando de los dientes más próximos al ángulo de la boca, se encuentran en la posición más favorable respecto a los músculos maseteros y son, por tanto, los que pueden ejercer mayor presión, esto obliga a los gatos a masticar la carne de un lado. Los dientes anteriores, son utilizados, junto con la lengua, cuya superficie es muy áspera, para descarnar los huesos. Los recién nacidos carecen de dientes, y la dentición de leche, que es completa al mes y medio de vida, esta constituida por 26 dientes, que alcanzan los treinta definitivos entre el sexto y décimo mes. GARRAS: además de la dentadura, los gatos disponen de una segunda y eficacísima arma: sus agudas garras, poderosas y curvadas hacia abajo. Cada dedo esta provisto de una uña retráctil con una vaina especial para evitar un desgaste al caminar y para garantizar el silencio absoluto que necesitan al caminar, característica esta de gran importancia en los depredadores. Por eso las garras aparecen habitualmente retraídas y sólo son desenvainadas en el momento de agredir a la presa o en caso de necesidad. En posición de reposo, dos pares de haces elásticos mantienen extendida hacia arriba la última falange, donde están implantadas precisamente las garras; cuando un estímulo cualquiera provoca un estado de excitación en el animal, este contrae un músculo flexor, cuyos tendones discurren a lo largo de la parte inferior del pie y están fijados a la porción de la ultima falange. Por efecto de la contracción muscular, esta se desliza hacia atrás y de este modo se desenvaina la garra. ALMOHADILLA PLANTAR: la robusta almohadilla plantar, que distribuye uniformemente el peso del cuerpo sobre cada almohadilla de los dedos, da a este animal su característica de ligereza de andadura. Los gatos se mueven silenciosamente y con calma pero, en caso de necesidad, dan ágiles y rápidos brincos y corren velozmente; si se sienten amenazados, tienden a trepar con destreza a un árbol o esconderse en cualquier agujero. Por lo general no les gusta el agua pero, en caso de necesidad saben nadar excelentemente. GLANDULAS: antiguamente se pensaba que los felinos no transpiraban ya que carecían de unas glándulas llamadas glándulas sudoríparas ; en realidad si que las tienen, si bien están atrofiadas en gran parte y solo se encuentran bien desarrolladas entre las almohadillas plantares y digitales, junto a los labios, en el ángulo del mentón, en torno a los pezones y al ano. Las glándulas sebáceas tienen también dimensiones modestas, estando bien desarrolladas tan solo en la mandíbula superior, en el prepucio del macho y la parte superior de la cola. Tanto el macho como la hembra tienen en torno al ano las glándulas sudoríparas y sebáceas; el primero tienen también bolsas anales, es decir, masas de glándulas sebáceas incrustadas en la piel, cada una de las cuales forma una bolsa provista de un orificio a los lados del ano. Las glándulas caudales y las bolsas anales sirven para marcar el territorio individual y para permitir que los animales se encuentren. ORGANOS INTERNOS: El estomago tiene una capacidad de casi tres decilitros. El intestino no supera los dos metros de longitud. Las hembras tienen seis u ocho mamas en posición pectoral, abdominal e inguinal. EPIDERMIS: La epidermis tiene la facultad de cicatrizar rápidamente. SISTEMA NERVIOSO: El sistema nervioso del gato es eficacísimo, con reflejos rápidos y sentidos agudos. Las capacidades intelectivas son notables, y sitúan al gato en los primeros puestos de la escala del reino animal. OIDO: Los pabellones auditivos del gato son erectos (salvo raras excepciones) y móviles, a fin de favorecer al máximo el sentido del oído, que esta desarrolladísimo: es sensible a una gama de sonidos más amplia a la que percibe el hombre y, en lo que respecta a los ultrasonidos, más amplia también que la del perro. Dentro de la oreja se encuentran asimismo los órganos que controlan el sentido del equilibrio; al estar muy perfeccionados, permiten que el animal se mueva con seguridad, incluso sobre estrechas cornisas y que caiga siempre sobre las cuatro patas. Se trata de una característica de importancia vital para los animales que viven en el bosque y trepan con frecuencia a los árboles. Si sujetamos a un gato doméstico desde las patas anteriores y posteriores (con el dorso vuelto, hacia el suelo), y los dejamos caer repentinamente, el animal aterrizará de cuatro patas porque, al cambiar la posición del cuerpo, se manifiestan en él unos reflejos que le permiten recuperar inmediatamente la posición correcta. TACTO: También el sentido del tacto esta desarrolladísimo. Los receptores táctiles están localizados en unos pelos vigorizados por unas fibras especiales, particularmente en unas vibrisas (implantadas en el hocico) y en los largos hirsutos pelos que se encuentran por encima de los ojos y en las extremidades anteriores. Estos pelos táctiles, que pueden erizarse por voluntad del animal, tienen una particular importancia en los desplazamientos nocturnos porque dejan percibir mejor los estímulos exteriores, permitiendo una gran seguridad de movimiento incluso en la oscuridad. Es probable que ciertos pelos especiales, a veces bastantes largos, que sobresalen entre los normales, sean también responsables de la sensibilidad táctil VISTA: proverbial es la agudeza visual del gato; las notables dimensiones de los ojos anuncian claramente la importancia de la vista en los felinos. Al igual que las aves y otros tipos de animales, poseen un tercer párpado abajo de los otros dos, la llamada membrana nictitante, que aflora en los ángulos internos de la orbita y se puede desplazar lateralmente, cubriendo el globo ocular. Al tener los ojos en posición frontal, el gato, posee como el hombre, una buena visión binocular. OLFATO: si bien menos agudo que la vista y el oído, también el sentido del olfato está bien desarrollado en los felinos, siendo ciertamente más agudo que el del hombre. Los gatos son de hecho, muy sensibles a ciertos olores molestos, aunque sean tan débiles que escapan de la percepción humana. En líneas generales se puede decir que los olores desagradables para el hombre; también lo son para el gato. Son excepción obviamente, la orina, emitida por estos animales como reclamo amoroso, y algún que otro efluvio particular, por ejemplo el del pescado y el que despiden algunas plantas, como la valeriana ( Valeriana officinalis) y la hierba gatera (Népeta cataria), desagradables para el hombre, pero no para el gato, sobre el que pueden tener incluso efectos embriagantes. GUSTO: Sensible debe considerarse también el sentido del gusto, como queda probado por la tremenda glotonería de estos animales, para determinados alimentos. Normalmente se considera que a los gatos no les gustan los sabores dulces, amargos y ácidos, y que aceptan de buen grado las comidas saladas, poco aconsejables en cualquier caso, desde el punto de vista digestivo. Se trata de una generalización a menudo desmentida por los hechos: efectivamente, hay gatos a los que no les gustan los dulces, pero sin embargo a otros sí, y, a los gatos que aceptan o toleran las comidas saladas o ácidas, se contraponen aquellos que la rechazan. Casi todos los gatos, en cambio, rehúsan los alimentos amargos, pero también en este caso son posibles las excepciones. LENGUA: La lengua del gato, larga, plana y con la superficie superior muy ásperas debido a las protuberancias corneas que la recubren, además de la función habitual de ayudar a la ingestión de alimentos, sirve para lamer líquidos y para repulir el pelo, operación a la que el gato dedica varias sesiones a lo largo del día; adoptando posturas a veces incomodas y aprovechando su flexibilidad, el gato consigue llegar con su lengua a casi todas las partes de su cuerpo. El aseo de la cabeza, adonde obviamente no puede llegar, lo realiza con las patitas anteriores previamente lamidas.